Fordlandia Brasil...
La utopía de Henry Ford en la Amazonia


Henry Ford
Henry Ford (1863-1947)

La corta vida de las ciudades selváticas de Fordlandia y Belterra (1928-1945) fue quizas el emprendimiento comercial mas fallido y costoso en la vida de Henry Ford.

Veamos algunos factores que determinaron la creación y posterior abandono de ambas en el arco de casi dos décadas

Su propia existencia tuvo un comun denominador y propósito, el arbol del caucho (Hevea Brasiliensis).


Si bien es un arbol nativo de la selva Amazónica, el monopolio de Brazil en la industria del caucho fue quebrado en 1875, cuando Henry Wickham - al servicio de la corona Británica - contrabandeó 70,000 semillas a Inglaterra.

Fueron posteriormente enviadas a las colonias Británicas de Ceilán y Malasia, donde las plantaciones se propagaron rápidamente, transformando gradualmente a Inglaterra en un poderoso competidor en la industria del caucho.

Henry Ford estaba determinado a romper con el dominio Europeo del mercado, él necesitaba de un abundante suministro de caucho a precios razonables para proveer de neumáticos a su industria automotriz, por entonces la mas grande de su tipo en Estados Unidos y el mundo.


Luego de negociar un acuerdo con el Gobierno Brasilero, la Ford Motor Company recibió la concesión de 10.000 km² (1.000.000 de hectáreas) sobre la ribera del rio Tapajós (cerca de Santarem), a través de la recientemente constituída Companhia Ford Industrial do Brasil, exenta del pago de impuestos aunque bajo la condición de crear puestos de trabajo y compartir el 9% de las utilidades luego de 12 años de producción.

La plantación evolucionó rápidamente en un proyecto mayor, se transformó en un intento de recrear una ciudad Americana en la selva y de imponer esa forma de vida a los trabajadores nativos, lo que fracasó rotundamente debido a un número de razones.

En efecto, en 1945, Henry Ford vendió nuevamente esta tierras al gobierno por una suma meramente simbólica, habiendo perdido aproximadamente 20 millones de dólares (en la actualidad estimados en 200 millones) en ese fallido emprendimiento comercial.


Tanto Fordlandia, como posteriormente Belterra, estaban equipadas con todo el confort imaginable para una ciudad (Norteamericana) de la epoca, con viviendas apropiadas tanto para gerentes como empleados, usina generadora de electricidad, planta purificadora de agua, hospital, atención dental, escuela, negocios, zapatería, restaurantes, salón de bailes, piscina, teatro de cine, incluso un campo de golf fue construído en Belterra.

Y todo esto en el medio de la selva hace casi un siglo atras!


El intentar imponer el estilo de vida y el puritanismo del Medioeste Americano sobre la población nativa no consiguió prosperar. La dieta alimenticia, por ejemplo, creó un problema, dado que los trabajadores no apreciaban el comer hamburguesas, arroz integral o harina de avena en lugar de su platos tradicionales.

La prohibición de beber y fumar, aún en sus propias casas, tampoco logró adherencia popular. Esto dió lugar a la creación de un pequeño asentamiento urbano rio arriba que se llamó "Isla de la Inocencia", donde prosperaban bares, clubes y prostíbulos.


El horario de trabajo tampoco estaba optimizado para el clima local. Mientras que 9 a 5 era el standard para los operarios de Ford en USA, no funcionaba para el clima húmedo y caliente de la selva Amazónica. Tampoco venía apreciada la obligación de usar el reloj de control de horarios establecido alla.

Todo esto motivó varias revueltas, aunque la mayor ocurrió en las Navidades de 1930, cuando los dirigentes tuvieron que huir a la jungla y el Ejercito fue llamado para restituir el orden.

Eventualmente, tanto Fordlandia como Belterra se transformaron en ciudades modelos, sin embargo, fallaron en su centro neurálgico, por su imposibilidad de cultivar plantaciones masivas de arboles de caucho como estaba previsto.


En este contexto, el mayor error de Henry Ford fue en designar a sus supervisores de fábrica - sin conocimiento alguno de practicas agropecuarias para el cultivo de la planta - en lugar de contratar profesionales para crear las plantaciones en forma apropiada. El arbol del caucho parece crecer mas sano y saludable cuando es plantado a razón de dos o tres ejemplares por acre, en lugar de ubicarlos pegados unos a otros.

Fue precisamente esa proximidad la que determinó la proliferación de plagas en un gigantesco caldo de cultivo que terminó aniquilando no solo la plantación original sino tambien la próxima establecida a unas 90 millas rio abajo.


En resumidas cuentas, Forlandia jamas consiguió cumplir con el propósito de su creación, en cuanto a Belterra, logró producir un poco de caucho, aunque muy por debajo de las expectativas originales.

Hacia la Segunda Guerra Mundial, el caucho sintético - que venía siendo experimentado desde principios de siglo - evolucionó rápidamente en industria en expansión, dado el apoyo del gobierno de USA a las companías del rubro. En 1945, estaban produciendo en el orden de 70.000 toneladas mensuales, hacia 1960, la producción mundial de caucho sintético superó al natural.


Fue precisamente en 1945 cuando Henry Ford finalmente arrojó la toalla, poniendo fin a ese proyecto. Sus dos ciudades pasaron entonces a ser simplemente otra historia fantástica de la selva...


Fordlandia:




Vista aerea de  Fordlandia
Vista aérea, ca. 1933 - © The Henry Ford





Trabajadores prontos para abrir la jungla en Fordlandia
Trabajadores prontos para desmontar la jungla, Junio 18, 1934 - © The Henry Ford





Despejando la selva en Fordlandia
Despejando la selva, ca. 1933 - © The Henry Ford





Transportando troncos en Fordlandia
Transportando troncos producto del desmonte, ca. 1929 - © The Henry Ford





Plantacion de arboles de caucho
Arboles de caucho jóvenes, 4 1/2 años de edad, ca. 1936- © The Henry Ford





Aserradero en Fordlandia
Aserradero, ca. 1931 - © The Henry Ford





Generador electrico en la usina de Fordlandia
Generador electrico, ca. 1933 - © The Henry Ford





Pabellon del Hospital local
Pabellón del Hospital local, ca. 1931 - © The Henry Ford





Escuela local, Fordlandia, ca. 1933
Escuela local, ca. 1933 - © The Henry Ford





Alumnos escolares en Belterra, ca. 1940
Alumnos escolares en Belterra, ca. 1940 - © The Henry Ford





Ford modelo 1937 atascado en el barro en Fordlandia, ca. 1940
Ford modelo 1937 atascado en el barro, ca. 1940 - © The Henry Ford





Vista de las casas de operarios en Fordlandia, ca. 1933
Vista de las casas de operarios, ca. 1933 - © The Henry Ford





Reloj de control de horas destruido durante los disturbios de  Diciembre1930
Reloj de control de horas destruído durante los disturbios de Diciembre1930 - © The Henry Ford





Negocio de calzado en Belterra, Brasil, ca. 1938
Negocio de calzado en Belterra, Brasil, ca. 1938 - © The Henry Ford





Salon de baile y pantalla de cine en Fordlandia, ca. 1933
Salón de baile y pantalla de cine en Fordlandia, ca. 1933 - © The Henry Ford





Piscina en Fordlandia, ca. 1930-1940
Piscina local, ca. 1930-1940 - © The Henry Ford





Trabajando en el vivero de Belterra, ca. 1938
Trabajando en el vivero de Belterra, ca. 1938 - © The Henry Ford





Fordlandia en la actualidad
Fordlandia en la actualidad - © Guido Otero




Si deseas conocer más acerca de este surrealista capítulo de la historia Sudamericana, existe un libro publicado por Greg Grandin en el 2010 (en idioma Ingles) que se titula "Fordlandia: The Rise and Fall of Henry Ford's Forgotten Jungle City".



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